Comentaba con algunos (porque parece que habemos pocas “algunas” por acá) que leer frases como “pitar”, “la abuela y tío santiago”, “vademecum” “corrección fraterna”…o vivencias de cursos anuales, paseos, centros de estudios…ha sido como un “déjà vu”…he podido mirar para atrás y reconocer que hoy por hoy soy mejor persona de lo que fui, pero que soy lo soy en parte por lo que fui (vaya trabalenguas!!), si, esa es mi realidad, esa soy yo….aceptación!!...me di cuenta que ya he soltado mucho de mi saco!!
Un lugar donde podemos opinar y sobre todo donde tenemos posibilidad de ver todas las facetas de una realidad innegable: no soy ni el primero ni seré el último... y sobre todo, tenemos MUCHAS COSAS EN COMUN. Escríbenos a nuestro correo electrónico exopusdecostarica@hotmail.com
viernes, agosto 25, 2006
Mi pasado está en el pasado (aunque siga presente)
Comentaba con algunos (porque parece que habemos pocas “algunas” por acá) que leer frases como “pitar”, “la abuela y tío santiago”, “vademecum” “corrección fraterna”…o vivencias de cursos anuales, paseos, centros de estudios…ha sido como un “déjà vu”…he podido mirar para atrás y reconocer que hoy por hoy soy mejor persona de lo que fui, pero que soy lo soy en parte por lo que fui (vaya trabalenguas!!), si, esa es mi realidad, esa soy yo….aceptación!!...me di cuenta que ya he soltado mucho de mi saco!!
jueves, agosto 24, 2006
Siempre hacia adelante; para atrás ni para tomar impulso

Estas personas nos hacían la observación de que el Blog contiene: "comentarios ácidos y otros muy acertados"; " sensación de resentimientos muy profundos aún sin resolver, otros son muy constructivos"
Dentro de la gran variedad de opiniones que hemos recibido hay una a la cual se quiere dar seguimiento: "no me interesa ir contra nada ni nadie"; “me interesa compartir experiencias con personas que han vivido lo mismo que yo y que por lo tanto han tenido las mismas dificultades que yo“
Y es que se debe agradecer este tipo de comentarios pues, al igual que lo anotaba muy bien Alberto Moncada en su última nota “Malo para la salud”, se corre el riesgo de estar “rememorando recuerdos buenos y malos pero si no se pasa página, sigues atrapado porque las sectas son muy viscosas y si uno no hace ejercicios positivos de olvido terminas reviviendo lo que no era otra cosa más que una sucesión de gilipolleces infantiloides, una sarta de sacrificios personales y ahogamientos practicados en nombre de una religiosidad de escasísima calidad intelectual y moral”
Estos consejos son muy sabios: "en mi caso tengo claro que el OD es mi pasado, que dejó huellas en mi que me afectan hoy, pero que mi preocupación está más que en el "renegar de ese pasado" en aprender a vivir". A lo cual agregamos: AMEN
Por supuesto que nadie en este Blog tiene la intención de hacerle la vida triste a nadie; ni mucho menos “salvar al mundo del opus”… Por supuesto que no. Sí esa ha sido la impresión que a alguien por ahí le haya dejado, pues que entienda que la ausencia de comentarios positivos - en la cantidad y calidad que debiera tenerse - no implica omisión del deseo generalizado de que todos seamos felices.
"¿Cual es la finalidad del Blog?" Lo repetiremos siempre, una y otra vez, hacerle ver a la gente que no fueron ni los primeros ni, mucho menos, los últimos en haberse salido del opus; lo demás, es por añadidura: pues, si les hace bien "conversar".... pues que expresen sus vivencias. Pero como finalidad de este sitio....solo eso, que la gente no se sienta sola; que la gente sepa que hay un "más allá del opus"; que la gente es feliz siendo un cristiano de a "pie"; que no deben tener sentimientos de culpa; que no fueron "los que frenaban la labor"
"¿Cuál consideras es tu misión hoy por hoy en la vida?" la misma de antes, ser feliz yo, los míos, mi familia, mis amigos… "¿salvar al mundo del OD?" no creo. "¡OK...eso me alivia!" … el opus continuará. "¿Crees que hay gente realmente feliz en el opus?" ¡Muy filosófica tu pregunta! Quizá… pienso que si.... si hay gente feliz en el opus y que sigan allí...
Gracias, Mari Jó.
martes, agosto 22, 2006
Ejercicios positivos de olvido

Me escribe Sharon Classen (ex numeraria USA) que ha decidido dejar de ocuparse del opus porque no es bueno para su salud. Un riesgo obvio de las sectas es que algunos sectarios siguen enganchados después de abandonarlas y eso puede pasar también con nuestro dichoso opus. De hecho, un reproche frecuente de nuestros nuevos amores, amigos, compañeros es que seguimos hablando del tema, y eso que no tienen acceso a nuestros soliloquios.
Yo creo que nuestra experiencia debe servir básicamente para ayudar a que los que están dentro se salgan y también para fastidiar lo más posible al opus en la iglesia, en la vía civil, penal, etc. De hecho, las nuevas páginas web, la brasilera, la de Costa Rica, más que un ejercicio de recuerdos más o menos morbosos, son una sucesión de reproches y ataques a la institución. Algunos de ellos me han pedido consejo para iniciar acciones procesales.
Pasar páginas emocionales es siempre complicado, tantos divorciados siguen rememorando recuerdos buenos y malos pero si no se pasa página sigues atrapado porque las sectas son muy viscosas y si uno no hace ejercicios positivos de olvido, terminas reviviendo lo que no era otra cosa más que una sucesión de gilipolleces infantiloides, una sarta de sacrificios personales y ahogamientos practicados en nombre de una religiosidad de escasísima calidad intelectual y moral.
Alberto Moncada”
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Ejercicios positivos de olvido.
Como no se que son, los interpreto a mi manera. Jooeer
Quería contarles muxas como es mi vida luego de casi 20 años fuera de la opusmafia.
Dichosa. Con esa palabra lo defino todo.
No quiero decir que no haya habido problemas, NO, ha habido y muchos.
Serena. Son repuntes de lo que ...
Porque vivo en paz en medio de todas las cosas que los creyentes vivimos.
Completa. Esta todo lo que es y corresponde.
Están en mi vida los amigos que corresponden, los amores que corresponden, los éxitos que corresponden y mi colección de fracasos. Misma que esta en algún lugar, no se si cerca de mi colección de música o de mi colección de recuerdos y fotografías.
Al volver la vista atrás y mirar el retrato de mi madre, nada mas podría decir, gracias por la fe que me enseñaste, estarías orgullosa.
Pero tengo que mirar las cicatrices y recordar esos eventos solo para decir: Gracias dios mío que soy mas que mis cicatrices.
Inicio la mañana con dos horas de deporte, largas horas de trabajo, citas, almuerzos, cenas, hablar y hablar y hablar, de todo, de la vida mía, de la vida de quien comparte conmigo cada mañana, de los amigos, de sus travesuras, de sus éxitos, de los míos.
¿Ejercicio positivo de olvido? No se si podré olvidar, lo que si tengo que reconocer es que llevo una vida dichosa, serena, completa.
Gracias Alberto por ponerme a pensar que la opusmafia es solo una pequeña cicatriz en alguna parte de mi vida. Duele solo cuando hay luna llena.
Pero no se si, ejercicios positivos de olvido, significa que el opus y sus fanfarrias tienen escasa importancia en mi vida. Aunque si tiene importancia evitar que lastimen a otros.
GRC
lunes, agosto 07, 2006
A la memoria
viernes, agosto 04, 2006
Invitación a Chat
martes, agosto 01, 2006
¿Santificando el trabajo?

Pero entrando al tema, los recuerdos de mi “trabajo” en el club Kamuk, en retrospectiva, me hacen confesar que no es motivo de orgullo. Un trabajo muy “amateur”, sin ningún conocimiento profesional de lo que hacía, sin ninguna preparación anterior o simultánea, careciendo de toda idoneidad humana y profesional, pues era un universitario que “formaba” niños y adolescentes sin más calificación que cumplir un plan de devociones y ser del opus. Sin conocimientos de pedagogía, psicología, contabilidad o lo que fuera para lo que fuera llamado. Si hacía falta un curso de computación, a leerse un librito y dar el curso cobrando a los asistentes una significativa cantidad pues a fin de cuentas ellos no se darían cuenta de la deficiencia del instructor; lo mismo pasaba con cursos de técnicas de estudio, oratoria, lo que hiciera falta… un librito cuyo índice servía de programa era suficiente. ¿Era eso un trabajo hecho con excelencia?
Durante mis años de estudiante se insistía - por parte de los directores - en el estudio como mi propio trabajo profesional, que había que hacerlo bien para destacar y atraer a los mejores, pero “del dicho al hecho hay mucho trecho”, tiempo para estudiar era lo que faltaba, primero las devociones del plan de vida: misa, rezo del rosario, dos medias horas de oración, lectura espiritual, preces, visita al Santísimo…., luego los encargos materiales y apostólicos, luego dar/asistir al círculo de San Rafael, luego las charlas de formación interna, el círculo de San Miguel, la charla con el director y con el sacerdote, a eso sumamos las clases y el día se había ido. Cuando hice mi centro de estudios en Guatemala, recuerdo que había que robarle horas al sueño para poder prepararse para los exámenes, o sea que el estudio ocupa en realidad el último lugar. No era infrecuente ver que los jóvenes que asistían al Centro Juvenil Kamuk bajaban su rendimiento al hacerse de la institución, y si a eso sumamos las limitaciones en las lecturas (yo saqué cero en un examen porque no estaba permitido leer los libros del Premio Nóbel Miguel Ángel Asturias) y las limitaciones de material (se nos decía que no había que ponerle nombre a los libros ni escribir en los mismos para que los usaran otros y ahorrarse la compra de útiles, aunque simultáneamente se nos pedía que solicitáramos el dinero de los libros a nuestros padres para comprar los libros, pero con el objeto de entregar ese dinero a la Obra y acabar utilizando los usados), no es extraño que el rendimiento académico decreciera en muchos casos.
Naturalmente que cursos de especialización, estudios post grado, idiomas o cualquier otra cosa que pudiera mejorar la calificación profesional estaba sujeto no solamente a la opinión del director de turno (que siempre sacaba a relucir que el tiempo era para sacar adelante los apostolados de la Obra), sino también que el dinero se obtuviera con becas o con nuestras familias, pues los ingresos personales se entregaban en su totalidad al opus y de allí solamente salía para los gastos imprescindibles. Por eso no es extraño que, en el caso de los numerarios, haya tan pocos profesionales trabajando fuera del opus y éstos no son particularmente exitosos o ejemplos profesionales. Entre los supernumerarios es más frecuente, aunque generalmente alcanzaron su éxito antes de ser miembros o “a pesar de” ser miembros. El destino normal del numerario es terminar como director de un centro del opus, dedicarse a la enseñanza (horarios fijos y salarios estables), o hacerse sacerdote, y para eso las maestrías, doctorados, especializaciones, idiomas y demás menesteres no son un requisito; basta la obediencia, o en el caso de las mujeres, como decía el fundador “basta que sean discretas”.
No faltaban las charlas sobre la santificación del trabajo, pero éstas se reducían a “ofrecerlo a Dios” y “a Dios no se le ofrecen chapuzas”; si eras estudiante poner un crucifijo en el pupitre o una imagen de la Virgen, ofrecerlo para que un amigo se hiciera de la obra y poco más. Cuando perdías una materia se enteraban porque tenías que explicar los exámenes adicionales, pero por regla general (cabrá alguna excepción) las prioridades eran otras: si rezabas, si te mortificabas, si traías gente a la meditación del sábado, si invitabas a los retiros, si... si… si…y así como llevan allí la cuenta de todo: cuántos asisten a los círculos, cuántos se confiesan, cuántos van a un retiro, cuántos pidieron la admisión, cuántas jaculatorias rezaste, cuántas partes del rosario; nunca, pero nunca se me pidió que contabilizara cuantas horas de estudio o que se propusiera como meta que todos los numerarios obtuviéramos notas altas, de eso nada de nada. Con el tiempo aprendes a “usar el sistema”, si quieres estudiar entonces consigues un amigo que llegue a estudiar y así sí puedes estudiar, pero no por el estudio, ni por tu propio rendimiento, sino porque a través de ese estudio “encajas” a otro en el centro, porque lo haces con una finalidad proselitista ajena al estudio en sí, pero para uno lo que contaba era que podía estudiar tranquilo.
Dentro de esas charlas sobre la santificación del trabajo (guiones ya preparados, leídos y brevemente comentados por el director o el sacerdote) abundan las citas del fundador, con el tiempo llegué a extrañar otras fuentes autorizadas del Magisterio, como si sobre el trabajo no existiera nada más en la Iglesia que el opus, incluso cuando Juan Pablo II publicó la encíclica “Laborem Exercens” (El trabajo humano), ésta fue comentada un poco, se hizo alguna actividad relacionada con ella y luego se la sumergió en el olvido, tal vez porque cuando cita al Génesis como primer acercamiento al trabajo, no hace la cita que repetía el fundador del Opus Dei, sino otra cuando se ordena al hombre someter la tierra y dominarla (Génesis 1,28), quizás porque no se menciona en ella que el hombre tiene como finalidad el trabajo o quizás porque se habla con entusiasmo de la importancia de los sindicatos o del salario justo, quién puede saberlo, tal vez es algo más prosaico: el Magisterio de la Iglesia no les interesa, su mundo eclesial, magisterial y teológico comienza y se acaba en las palabras de su fundador.
Hablando del salario, este siempre fue un tema intrigante, los ingresos del Club Kamuk en recibos de la Asociación que maneja toda la actividad económica “externa” seguramente se contabilizaba profesionalmente en la sede de la asociación. En el Club Kamuk se llevaba una contabilidad muy rudimentaria, por jóvenes universitarios sin ningún conocimiento contable, por lo general, y los cursos hacían sus propios ingresos y gastos con el correspondiente pago de profesores. Los directores percibían un salario, que ingresaban íntegramente a la institución; sin embargo nunca se firmaban contratos de trabajo, no existía la menor expresión de legalidad laboral e incluso ninguno tenía seguro de la Caja del Seguro Social; esto para mí era, no sólo una burla a las leyes de trabajo, sino moralmente una falta a la virtud de la justicia, pues los directores al no cotizar esos años, quedaban excluidos de los servicios asistenciales, prolongaban su período de cotización para alcanzar las cuotas de jubilación y su omisión afectaba también los ingresos del Seguro Social que tenía derecho a ellos. En este tema había un doble discurso, un doble tratamiento moral, se nos decía que la obra es una familia, y que las enfermedades y necesidades de la vejez serían proveídas por ella. Pero entonces ¿es santificable el trabajo que evade las leyes laborales? Estos temas nunca fueron motivo de una charla o de la confesión. Siempre te preguntan si rezabas, te mortificas o te masturbabas; pero no te preguntan si cumples con tus obligaciones ciudadanas, el pago de impuestos, los salarios justos para los empleados, etc. etc. etc., como si el trabajo humano no tuviera una dimensión social y solidaria, agotándose en ser el medio egoísta para alcanzar la salvación individual o el medio para reclutar nuevos miembros. Y luego está el tema de los que se van (la gran mayoría), que luego de trabajar años en labores internas, se encuentran sin haber cotizado para una pensión, para tener derecho a los servicios de salud y tantas otras cosas.
Yo ahora no me acuerdo de ofrecer mi trabajo a Dios, ni tengo una imagen de la Virgen ni pongo un crucifijo, ni digo jaculatorias… pero sé que lo tengo que hacer bien para poder seguir pagando el salario del que dependen 7 familias, que lo debo hacer buscando lo mejor para todos, pagando mis impuestos y cargas sociales, resolviendo con mi conciencia los problemas éticos que enfrento sin andar preguntando a un director cual es el criterio que debo seguir, buscando mejorar mi preparación profesional con nuevos cursos y actualizaciones, pagándole a mi gente cursos para que no se queden atrás… entonces veo que los que dependen de mí hacen su casa y crían a sus hijos y eso me hace feliz y pienso que Dios deberá también sonreír contento… sobre todo porque para hacer eso no hace falta mucha teología.
