viernes, julio 28, 2006

Cuando Alguien me pregunta...


Cuando alguien me pregunta, Gustavo porque entraste a la Obra no se que decir, aun no entiendo porque, supongo que me pareció bueno eso de ser del estado mayor de Jesucristo y supongo que me asustaron con las palabras de Jesús en la Parábola del Joven rico. Supongo que también me cautivo el ambiente cálido y lo bien que me hacían sentir mis nuevos amigos. Para el joven que fui, parecía buena idea dedicarse a las cosas de eso que llamaban opu y de lo que conocia muy muy poco.

Lo malo es que en realidad no sabia de que se trataba y comencé a tener problemas de salud y de estudio. Me era contraproducente y esto lo saben quienes fueron directores en esa época. Comencé a sentirme aislado y desubicado de la vida que tenia y lejos de mejorar empeoraba, hasta que un día tome mis cosas y me fui.

Se que en el paso posterior de los años cometí muchos errores, me metí en cosas que ahora me hacen sonrojar, de todas ellas estoy libre ahora y me dedico con fervor a mi familia a la que venero.

Tengo muchos amigos, hago muchas cosas pero sobre todo, al despertar no puedo mas que agradecer al Buen Señor el don de la vida.

Cuando vivéis estas expuesto a los elementos, te raspas, te caes, te lastimas y te levantas una vez mas, para volverte a caer una y otra vez y esto nunca hizo que tuviera ganas de colocarme el cañón de mi arma en la boca. Solo me dieron ganas de volver a vivir.

Cuando ahora, casi a los cuarenta miro para atrás, veo lo que deje, miro la persona en la que me convertí siento agradecimiento con los que ya no están –mi madre por ejemplo- y amigos que partieron antes de tiempo.

Agradezco al Señor cada tesoro de mi sancto sanctuorum, el ultimo beso a mi madre, mi profesión, mis dos sobrinas, mi matrimonio, la sonrisa de mi padre, el abrazo de mis amigos, la dulzura del primer beso, el corazón que te ha sabido amar y esos ojos negros que al despertarte cada mañana te dicen cuanto te aman.

Nada es fácil, los que vivimos en medio de lo cotidiano llegaremos a rendir nuestras cuentas al Señor, el día de nuestro juicio, con las manos, los pies, el pecho, los brazos y el corazón lleno de cicatrices por vivir nuestra vocación en medio del mundo, a veces amable, a veces traidor, a veces mentiroso, a veces hermoso, a veces frió, a veces con calor, como el de los que cada día tocan tus manos y tu piel con el único afán que sepas cuanto te aman.

La vida es un circulo encadenado a otros círculos, si uno se cierra se abren otros, nada es tan definitivo como el afán del hombre por vivir en libertad y nada es tan contagioso como eso, la libertad.

Y el saber que cada cosa que tienes, cada bendición, cada cicatriz o herida que aun sangra son los pequeños resultados de tu interacción con el mundo y entonces es cuando adviertes que tu paso por el mundo, a veces doloroso, te llena de satisfacción porque aprovechaste los talentos he hiciste un buen negocio y saliste a la calle a conquistar el mundo en lugar de vivir en una torre de marfil, te lanzaste a los rápidos a remar, a sobrevivir y sobrevives, como es la promesa del Señor.

Amigos y amigas, la vocación cristiana la debemos a nuestro Señor, y en primera instancia a nuestra familia y a la Iglesia Universal. Mucho se nos ha criticado, se nos han dicho cosas horribles, que sabe Dios, solo la gracia nos hace sobrellevar, pero acá seguimos.
Amigos, amigas, no perdamos la fe por mucho que nos ladren, sigamos adelante. Nos debemos al niño que fuimos, al adolescente –tal vez crédulo – que vivía cada día dando gracias por ese don inexplicable que llamamos vida. Todos los saben, ahora vivimos mejor, por mucho que nos hayamos caído. No dejen de marchar, si, llegaremos al juicio particular con muchas heridas, unas cerradas, otras abiertas y con todas ellas le mostraremos al Señor cuan provechosa ha sido nuestra vida y cuanto nos han rendido los talentos.
Puede ser que te vayas a caer, de hecho pasara, pero no te preocupes, podras levantarte y seguir la carrera...
Gustavo Ramirez Calderon.

jueves, julio 27, 2006

Al que le pique, que se rasque.


Un aspecto interesante de analizar es todo lo referente al manejo de dinero que se hace en el mundo “opus dei”.

Como premisa debemos aceptar que los directores NUNCA aceptarán – cara a la opinión pública - que el opus dei es dueño de algún bien mueble o inmueble; extensible también a todo lo referente al dinero. Para defender esto, siempre utilizarán la retórica de que el opus dei no tiene nada y que los dueños son personas singulares que se han agrupado con fines de bien social y que cumplen con los argumentos “legales” (asociaciones anónimas, obligaciones fiscales, etc.).

Y en realidad es cierto; la gran mayoría de los edificios donde se albergan las residencias, colegios, casas de convivencias, centros, clubes, etc. pertenecen a asociaciones sin fines de lucro, ONG´s u otra figura legalmente constituida. Las donaciones recibidas – con su respectiva factura para fines fiscales - se canalizan a través de esas mismas figuras; y en el caso de los salarios de los numerarios y agregados, algún mecanismo tendrán perfectamente estipulado (hay una “caja” en cada centro - con una contabilidad básica - respaldada por recibos de dinero del tipo “He recibido de… la suma de…., por concepto de…”).

Es una media verdad en realidad, pues se sabe que todo es del opus dei. Las residencias son del opus dei y son atendidas y llevadas por miembros del opus dei. Y cada miembro singular lo sabe y lo vive de esa forma. Cada propiedad que se compra o que se recibe a través de donaciones, inmediatamente se traspasa a nombre de una de esas figuras legales; pero son propiedades y edificios del opus dei. Por qué negarlo, esa es la pregunta.

Buscando en la red me encontré un comentario de un miembro del opus dei que refleja perfectamente lo anterior y que transcribo literalmente:


“La única noticia “fresca” (por ahora, seguiré buscando) de interés que he encontrado es el precio del edificio de New York, que debe ser la sede del Opus Dei en USA. Las noticias que he leído sitúan su coste entre los 42 m. $ y los 55 m. $. Sin tener ningún dato real, no me parece caro para una ciudad como esa y en un lugar tan representativo como Manhatan.
Tampoco me escandaliza; creo que el Opus Dei, por su naturaleza, debe estar en Manhatan, en París, en Londres y en Moscú; donde se cuecen las habas, testimoniando la Fe Católica según su espíritu y facilitando que en las “cities” muchos se acerquen a Dios y se conviertan. Esto tiene un precio y creo que merece la pena pagarlo. Y al que le pique, que se rasque.
Supongo que esto escandalizará a aquellos que les gustaría ver a la Iglesia Católica como una ONG, dedicada a los pobres como opción única, en países pobres, montando dispensarios sin poder predicar por encontrarse en territorio del Islam. Son los mismos que critican a Jesús porque se dirige también a ricos y publicanos.
Supongo que esto enfadará a los enemigos de Dios que ven como, en un territorio tan “exclusivo”, entra en cuña el Opus Dei, que es, en boca de muchos, la vanguardia de la Iglesia”
Esto es una verdad de Perogrullo; ya que nadie le cree al opus dei cuando dice que no tiene dinero, ni propiedades, ni edificios, ni colegios, ni automóviles, etc.

La pregunta de fondo es quiénes constituyen esas figuras legalmente constituidas y así llegar a comprobar que la mayoría - y con poder de decisión - son miembros activos del opus dei.

Para dar una idea de la magnitud de este “tema” en Costa Rica – oficialmente no del opus dei – y de los activos que manejan estas asociaciones, se hizo un simple “estudio registral” de una de ellas; mismo que dio la sorprendente suma – valor fiscal; no valor de mercado - de $1,714,681 (Un millón setecientos catorce mil seiscientos ochenta y un dólares) (en propiedades o bienes inmuebles registrados) y un lote de 5 automóviles de lujo (aparte de 11 vehículos que aún no han sido “donados” por ciertos miembros numerarios a la fecha; tal y como se establece en los estatutos internos).

Estos activos van desde un par de tumbas (obviamente una para la sección de varones y otra para la de mujeres); hasta lotes y edificaciones que, por la ubicación geográfica donde se encuentran, albergan las siguientes instituciones: Centro Estudiantil Miravalles; Centro de Hostelería Guaitil; Centro Cultural Ayarco; Centro Educativo Lari; Centro Cultural Caleros; Centro Juvenil Kamuk; Instituto Profesional Femenino de Pavas; Centro de Convenciones Pedregales y la escuela aneja de La Pradera. Otras propiedades, sin edificaciones, son: dos lotes en Curridabat; un lote en la Uruca, actualmente alquilado; una propiedad en Betania, Sabanilla; uno en Calle Blancos; uno en Granadilla; y finalmente uno en la zona de reserva forestal de Pico Blanco en los Cerros de Escazú de 10 hectáreas para una futura Casa de Retiros. Aparecen otras propiedades donde son copropietarios, en San Miguel de Santo Domingo de Heredia, que no están incluidas en el monto señalado.

“Esto tiene un precio y creo que merece la pena pagarlo. Y al que le pique, que se rasque”
Colaboraron A.G. y B.M.

lunes, julio 24, 2006

El reencuentro después de tantos años


Estuve en la Obra durante casi 19 años de mi vida, tiempo que me permitió conocer a muchas personas, pero especialmente, tengo presentes a dos costarricenses, a dos “ticos” que marcaron mi vida de forma significativa. Al primero lo encontré al llegar yo al Opus, el segundo me encontró allí dentro, pero con ambos nos unió una amistad con todo lo que supone esta palabra. Amistad desinteresada, sincera, afectiva y efectiva, sin complejos ni tabúes en el sentido de considerarla una amistad particular y por tanto, peligrosa. Fuimos amigos sin ningún aditivo más porque la amistad no necesita de sustantivos calificativos ya que en sí el término encierra toda una realidad.

Cada fin de año nos veíamos, primero en El Salvador, luego en Guatemala y posteriormente en Honduras. En Guatemala me acuerdo de aquellos días de convivencia pasados en lo que yo llamé posteriormente “centro de reflexión y rectificación vocacional”, porque aquello era un verdadero gulag. A pesar de estar muy cercana la casa a la Ciudad de Guatemala, hacía un frío que calaba hasta los huesos. Para complicar la situación, en la parte trasera del domicilio, existían unos árboles enormes que impedían que algún rayo de sol intentara dar un poco de calor a aquel sitio. Los que conocen Guatemala saben que en diciembre suele hacer frío, pero en esa casa este aumentaba debido a estar ubicada en una zona extremadamente húmeda. Por las noches, al retirarse a dormir, empezaba aquel calvario de calentar las sábanas (cobijas), auxiliándose de los ponchos (mantas), pero en el momento que se lograba un cierto nivel de calor dentro de la cama, una llamada seca, imperiosa y autoritaria indicaba que era la hora de levantarse.

Tirarse de aquellas literas –porque eso eran las camas, literas- para besar aquel suelo frío, duro y desangelado era una auténtica proeza. Ahora bien, el frío y la humedad eran uno de los ingredientes que hacían insufribles aquellas noches, pero no los únicos, estaba el ruido constante de las literas en unas habitaciones enormes en la cual, la más pequeña, albergaba a 6 pernoctantes, pero la mayor tenía capacidad para 14. Convivir con 14 ruidos nocturnos de igual número de personas con la gama que esto trae consigo era ya para ofrecer lo suyo. A esto añado el ruido incesante de las serchas (perchas), porque no sé por qué, más de alguno tenía que ofrecernos un concierto de las mismas al retirarse a dormir tarde, ya sea porque era el encargado del oratorio, por una vela al santísimo, un acceso de orden que le impulsaba a preparar la ropa del otro día o simplemente porque se había levantado de noche al baño.

El baño otro tormento, si por la noche te daba por tributar a la naturaleza, había necesidad de pasar por un pasillo con una celosilla que la separaba de un patio interior. No solo lo que había costado medio calentarse dentro de las cobijas, tener que ir a ese menester y encima enfriarse en el camino de ida y de vuelta, todo esto suponía un fuerte debate interno para tomar la decisión extrema de levantarse porque si no se hacía, sencillamente te hacías aguas en la cama. Tales pensamientos dificultaban el silencio interior y por tanto, el tan temido monólogo hacía su aparición, quebrantando así la presencia de Dios.

Aunque al primero de los ticos que he comentado lo conocí en El Salvador, en plena guerra civil y por tanto, en un escenario exterior bélico del cual nos enteramos por el ruido de los bombardeos y metrallas nocturnas; es en el escenario anteriormente descrito de Guatemala donde lo recuerdo especialmente.

Pero retomemos este relato que igual puede resultar tedioso, aunque útil para entender el contexto de la narración. Como he mencionado ya, el levantarse era una proeza después de una noche tumultuosa, en la cual aparte de lo acotado, se tenía que lidiar con ronquidos, los constantes movimientos de los compañeros de litera que dormían en los niveles superiores o inferiores según a donde a uno le tocase en suerte, gente que hablaba de noche, las idas constantes del personal al retrete y los tropezones inevitables ante esas caminatas involuntarias.

Una vez levantados venía el primer suplicio del día como si no hubiera sido suficiente lo vivido durante las horas nocturnas del descanso. Enfundados en batas y con la bolsa de utensilios para el aseo personal, nos dirgíamos a las duchas, cuantas veces no me sentí uno de aquellos judíos infortunados que eran conducidos a lugar semejante en Auschwitz. Al pasar el pasillo de la celosilla, se entraba al cuarto de baño que era una especie de galera que en un lado tenía los lavabos, al fondo los migitorios y en frente las duchas con los retretes al lado. Lo que viene a continuación no es una visión mística sino la realidad: pude tener una idea somera de lo que es el purgatorio. Aquellos lamentos que se escuchaban tras la cortinilla de las duchas desgarraban el alma y hasta el más indiferente se hubiera conmovido. Era un agua gélida la que caía de aquella tubería, en un chorro a presión que si te descuidabas te sumía automáticamente al suelo si no se calibraba bien la cantidad de agua deseada. Pero si se abrían todas las duchas a la vez, la presión disminuía y una gota cruel e incesante caía sobre el cuerpo lacerando toda tu constitución física por pausas.

Una vez vestidos venía el momento de dirigir nuestros pasos al oratorio, pieza totalmente húmeda e incómoda. Por mucho sueño que uno llevara por el duerme vela de la noche anterior, el ambiente era tal que ni por asomo se te ocurría dar un cabezazo reparador. Luego el desayuno el cual solía ser frío. Para los habitantes de Europa, aquella colación hubiera sido un manjar en plena estación estival, pero con la dosis de frío y humedad acumulada en el cuerpo, aquel alimento lejos de proporcionar calorías, anulaba las pocas que aún quedaban en el organismo. Concluida esta actividad venía un nuevo suplicio, el dirigirse al salón de clase lo que implicaba salir de la casa, enfrentarse a un ventarrón que castigaba inclemente la terraza y abrir en un solo movimiento la puerta respectiva, para adentrase en esa sala que como todo en esa casa, estaba fría y húmeda.

El amigo tico de quien hago mención, nacido en una tierra con clima más cálido y benigno, se enfrentaba a aquel acto supremo de traslado de una forma muy singular. Envuelto en una chumpa (chaqueta) sumamente acondicionada para climas polares debido a las capas y capas de plumas o de algodón que contenía en su interior, haciendo de esa prenda lo más enguatado que he visto en mi vida, daba dos saltos desde la puerta de la casa hasta la del salón y raudo entraba en la respectiva aula. Su estatura le permitía dar las zancadas exactas para llegar en dos pasos.

Así durante unos años, hasta que un alma piadosa se percató de nuestro tormento y en un rapto de conmiseración traslado la convivencia al CUCV. Aquella decisión fue celebrada por todo lo alto y nuestra existencia en este medio de formación más humana. Fue en ese escenario donde apareció el segundo de los ticos que aquí aludo. Su irrupción en los cursos anuales me hizo cambiar la perspectiva de los mismos. De más está decir que hubo empatía desde el inicio, lo que llevó a una comunicación fluida que fue mal vista por los directores. Cuántas correcciones fraternas no recibí para cortar con aquella amistad “particular”. El propósito de obedecer a esa indicación que estaba convencido venía del mismo cielo duraba media tarde, bueno eso es lo más que recuerdo haber aguantado no hablarle al encartado. Por la noche, provocando la casualidad coincidíamos en la misma mesa y corre y va de nuevo.

Un Año Nuevo, al terminar la tertulia de actos que estoy seguro podía compararse la alegría que se respiraba allí a un velorio, nos dirigimos a nuestras habitaciones, pero… un impulso inexplicable hizo que me dirigiera a la habitación de este tico. Vaya tertulión que montamos aquella noche y solo porque fuimos invitados a dejar tal coloquio para dormir, la dimos por terminada. Ignoraba que aquella tertulia pirata sería la última con este amigo. La despedida de ese curso anual fue igualmente distinta, más efusiva; sin querer nos despedíamos para no volvernos a ver.

Nuestra situación cambió cuando los cursos anuales se trasladaron a Honduras, pero como no hay dos glorias juntas, en la convocatoria de ese año no apareció este amigo tico. Ahora si, las tertulias piratas de Año Nuevo desaparecieron de mi agenda particular de actividades. Fue triste, no sé como explicarlo. Con el otro amigo tico que he mencionado al inicio, continuamos la amistad en ese curso anual. No sé, pero cuando mejor lo pasaba con alguien en una convivencia, al año siguiente ya no se asomaba y efectivamente, así sucedió.

¡Cómo me hicieron de falta ambos!, los cursos anuales ya no fueron igual. Se quedaban los de siempre, los que eran mis hermanos pero no mis amigos, los que rezaban por mi y yo por ellos pero que ignoraban cuál era mi pastel favorito, cuál era mi música favorita, que aspiraciones e ilusiones tenía, en fin, todo. Claro está que también había guatemaltecos en ese grado de amistad; uno se fue, el otro mejor ni mencionarlo. Pero los dos ticos ya no volvieron jamás. Los días de escuchar a Silvio Rodríguez en el carro de uno de ellos se habían desvanecido. Para los demás estaban muertos, para mí no, para mi nada había cambiado, seguían siendo mis hermanos.

Un día, desde la computadora de mi oficina escribí al amigo tico que aún quedaba, su respuesta fue que se había ido. Le respondí, le dije que todo seguía igual para mí, que no se rompiera la amistad, que la vida seguía y que no habría problema alguno en la comunicación, pero no hubo respuesta. Al siguiente año me fui a España.

Los años pasaron, el recuerdo aún continuaba, los tenía presentes. En mis frecuentes visitas a la Basílica del Pilar en Zaragoza, me iba directo a buscar la bandera tica, era como saber que estos dos estaban allí. Las noches de estío, cuando el calor sofocante del valle del Ebro hace imposible dormir, me asomaba a la ventana, encendía un cigarro y junto al recuerdo constante de mi familia, aparecían los dos y el pensar ¿qué habrá sido de ellos?, ¿estarán bien?, ¿volveré a verlos?, acompañaba mi velada solitaria en tierras aragonesas en pleno verano.

Cuando al volver tomé la decisión de irme de la Obra, el deseo de saber de mis amigos ticos creció. No sabía como contactarlos, no sabía a quién recurrir. De haber podido me hubiera ido a San José e indagar por su paradero, pero el horno no estaba para bollos y por tanto, me quedé con el deseo de hacerlo.

Un año y dos meses tuvieron que pasar después de mi salida de la Obra para dar con ellos. Por aquellas casualidades de la vida que hace de la necesidad de información un vehículo para enterarse de cosas que no son el objeto mismo de la indagación, hicieron que los encontrara. A raíz de la suspensión impuesta por Benedicto XVI al padre Maciel, me dedique a buscar información al respecto en la web y en esa búsqueda a la cual catalogo de desproporcionada, me topé con la web “opuslibros”. Me enganché a ella y devoré todo lo publicado allí como un poseso. Dos semanas después del descubrimiento de la web citada, me atreví a entrar al chat y 7 días después de ser un asiduo al chat, aparece un tico. La emoción que me embargo es indescriptible, le pregunté a boca jarro por uno de los dos y mi alegría fue mayúscula al saber que lo conocía, me contactó con él y esa noche tuve el inmenso placer de poder hablar telefónicamente con mi amigo. Inmediatamente pregunto por mi otro amigo tico y me da datos concretos que me hicieron muy feliz.

Al día siguiente pude hablar con el amigo que me faltaba, demás esta decir que han sido horas de conversación para recuperar el tiempo perdido. Fue algo único, lo tanto tiempo deseado se hizo realidad, están allí, siguen siendo esas personas virtuosas, alegres, cordiales que conocí. Están allí y me brindan nuevamente su amistad. Bien dice un proverbio que quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro, y los he vuelto a encontrar y espero que ahora si, nadie censure una amistad noble, sana, plena como esta.
A.V.

martes, julio 11, 2006

“¿Por qué nos lo cuentas, si nosotros no te hemos llamado, si a nosotros no nos importa?”



¿Nos estaremos equivocando? En repetidas ocasiones me he preguntado si lo que se está haciendo con este Blog es correcto… si tocar el tema “tabú” de la existencia de exmiembros del opus dei vale la pena, ¿si o no?

Me he llegado a plantear si ¿será que la Iglesia (con mayúscula) es cómplice en “aceptar” este gasto reducido de un grupo de católicosnosotros los que fuimos miembros – en aras de proyectar la imagen del papel del laico en el mundo… y obviamente, los beneficios del grupo de seguidores del opus dei que defienden a capa y espada la doctrina de su iglesia (con minúscula)…?

También – por qué no admitirlo - si ¿Estará Dios contento con lo que aquí escribimos, nosotros, personas REALES; algunos con nombre y apellido; cada una con su “historia” personal – efectivamente humana como la de cualquier otro pecador – y vivencias antes y después de su contacto con el opus dei?... o ¿Será que Dios prefiere que “lo hablemos entre nosotros” nada más y no en un medio masivo en Internet como este Blog?

Es más, he llegado a plantearme la realidad cruda de que somos un porcentaje infinitesimal dentro de los católicos del mundo y por consiguiente de la totalidad de la raza humana: 133 exmiembros en Costa Rica representan un 0.0033% de los 4 millones de costarricenses mayoritariamente católicos; por tanto, ¡¿Qué le va a interesar a la gente “nuestro” caso?!…

Sin embargo, las respuestas a todas estas interrogantes se contestaron solas en el momento mismo de una reunión que tuve con un director de la comisión regional que me citó misteriosamente para “hablar conmigo” – luego de más de 6 años de no saber nada, ni recibir nada de parte del opus dei – en un lugar público. La llamada se produjo luego de estar en el “aire” seis meses este Blog de www.exopusdecostarica.blogspot.com; y sobretodo, de haberse hecho referencia a su existencia en una revista de negocios y en un anuncio pagado en un periódico reconocido a nivel nacional.

Obviamente, los directores del opus dei sabían de la existencia de un grupo de exmiembros que se estaban reuniendo en Costa Rica y de su participación con comentarios en la página de http://www.opuslibros.org.

Luego de los saludos de rigor y de las preguntas normales de la familia, el trabajo, aficiones, lesiones y problemas de salud de personas ya pasados los 40´s; vino la pregunta esperada “¿qué sabes de una página en Internet de gente de aquí que escribe?”… ¡que poco nivel, hacerse pasar por no enterado!

Mi respuesta – creí yo que suficientemente convincente – fue sencilla y tajante: “la sanación del daño producido en los exmiembros del opus dei es DIRECTAMENTE PROPORCIONAL al tiempo en que esas personas se enteran de que no fueron ni los primeros ni los últimos en salirse del opus dei; que no fueron los únicos a los cuales les sucedieron las mismas situaciones; que hay muchos exmiembros pensando como ellos”…y una forma de que los exmiembros se enteren de esto, es a través de la existencia del Blog.

Le respondí que no se trataba de cerrar este sitio en Internet o cualquiera otro de los que existen o serán creados en el futuro, ni de acallar a los exmiembros para que no lo hagan en público. Le dije que se trataba de una realidad innegable y que el opus dei debería enfrentar: hay mucho resentimiento; hay mucho abandono; hay poca credibilidad de la supuesta familia que el opus dei era para cada uno de los exmiembros; hay una cuota de responsabilidad de parte del opus dei en abandonar - en la práctica - a los exmiembros.

Al parecer no fui suficientemente convincente, pues la respuesta del director fue “sí, pero deberían hablarlo entre ustedes y no en público”… ¡que fanatismo y que cerrazón de corazón! Me recordé entonces de mi etapa como miembro activo del opus dei y me situé en su posición: “los trapos sucios, se lavan en casa”; “la obra es nuestra madre y de la madre nunca se habla mal”…

Lo que este director no sabía es que somos un grupo de casi 30 exmiembros que estamos participando activamente es esta “labor de sanación”; que no es otra cosa que una labor de información de estas dos realidades: primero, somos exmiembros del opus dei y debemos aceptarlo y reconocerlo; y segundo, el opus dei así como nos sacó de nuestro sitio en un momento determinado de nuestras vidas, debe aceptar su cuota de responsabilidad por los errores cometidos.

A lo largo de estos meses de la existencia de este Blog hemos recibido comentarios de todo tipo, la mayoría positivos y por supuesto que también otros no tanto; como por ejemplo este de Eduardo Mistral:

“La pregunta es: Cristo te llamó, en este caso sería al Opus, y tu le has contado una milonga para justificar tu cobardía y falta de seguimiento. ¿Por qué nos lo cuentas, si nosotros no te hemos llamado, si a nosotros no nos importa? Eso es todo, aquí empieza y termina la discusión. El resto es la casuística propia de la justificación, en este caso de los que han abandonado la llamada de Cristo por el Opus: en el Opus no me entendieron, no comprendía bien lo del Opus, me pareció que el Opus se equivocó, me enfade con tal o cual persona del Opus, la culpa es del Opus, intente ser yo mismo en el seguimiento de Cristo...”

Ante tal comentario, no queda más que pensar lo fácil que es emitir un comentario generalizado y faltar a la Caridad básica de un cristiano: “Cobardía y falta de seguimiento”… ¿acaso por el hecho de salir del opus, se deja de ser cristiano?... ¿ya no se puede ser un católico de a pie, junto con muchos otros?... ¿No te das cuenta de que hay personas buenísimas y santísimas que nunca han oído hablar del Opus Dei?... “casuística propia de la justificación”… ¿No sabes que puedes confesarte con un sacerdote que te abre nuevos panoramas o te alivia las heridas que llevas en el corazón con palabras profundas que llevan un mensaje de amor?... ¿Es posible escuchar homilías en las que las reflexiones sobre un pasaje del evangelio son nuevas, no las manias de siempre que escuchaste una vez y otra en la Obra?... “los que han abandonado la llamada de Cristo por el Opus” ¿no comprendes o no te has dado cuenta de que el mensaje de la Obra de santificarse en medio del mundo, con ser estupendo, ni es tan nuevo como nos hacían creer, ni mucho menos tan exclusivo?... “¿Por qué nos lo cuentas, si nosotros no te hemos llamado, si a nosotros no nos importa?”
¿Qué conclusión sacamos de todo esto?… que seguiremos en este afán mientras que existan personas que lo requieran - procurando decir la verdad – sin ocultar nada, sin cerrar la Web y hablándolo en público.

miércoles, julio 05, 2006

Wolves ... hambrientos de justicia


Un director de la opuscosa (don FFU) se entrevisto con uno de nosotros y dijo "hablen estas cosas entre ustedes y borren la Web" Nuuutssss, dijo nuestro amigo y le apoyo como le apoyamos el resto de los de Zion. ¿Vieron la matrix? Así somos como Zion.

Y eso precisamente, por años, cada uno tuvo que consolarse solo, ayudarse a salir, solo. Superar traumas y heridas, solo, aprender a caminar, solo. Mi proceso fue de cerca de 15 años, y hay algunos que la lista de daños aun no es cuantificada.Cuando descubrimos la web española y nos empezamos a reunir, comenzaron a salir los testimonios de cada uno, comenzamos a advertir las similitudes, en el proceso de salida, en los métodos de la opuscosa, en las cosas que nos habían hecho pasar y en como habíamos sobrevivido. Algo así como el video de “No Rain” del grupo “Blind Melon”. Cada uno con su historia particular que resulto ser la historia de todos. ¿Como se compensa el abuso psicológico? ¿El abuso moral? ¿El abuso del sigilo sacramental? ¿La intromisión en la privacidad? El entregar cada cosa que tienes y luego –de pronto- sin nada en la calle? ¿Como?.

¿Como llegas y le explicas a un joven católico, creyente y practicante que no se ira al infierno por dejar la opuscosa? ¿Como cierras la boca y la sonrisa a un abusador –moral, psicológico y de la fe- de niños menores que no cuentan en ese momento con la defensa de sus padres? ¿Como?

Hay muchos que vivirán toda su vida marcados por esta cicatriz.
A partir del recuento de los daños comenzó, primero con anuncios invitando a la web en España, luego con anuncios invitando a nuestra web. Porque ya habré dicho, somos muchos mas que dos...
¿Porque? Justicia, para algunos de nosotros ya no hay mucho que nos deban, se los deben a si mismos, a todos aquellos que aun están en la sombra tratando de sobrevivir a la opuscosa, a las numerarias auxiliares que tienen trabajos de esclavas, y a los niños de 14.5 años que acosan en sus escuelas sin mayor conocimiento y autorización expresa de sus padres. Justicia para ellos. Justicia pronta y cumplida...

Y pedimos tal cosa, de la única forma que conocemos. Informando. Dando la cara -como yo- hablando con parientes y amigos, con desconocidos, en un foro público como este y otros en los que también escribimos.

Habrá alguno que otro que quiere compensación, una disculpa pública o por escrito, eso estaría bien, yo solo quiero que no lo vuelvan a hacer con nadie mas si antes no hacen publicas sus intenciones y sus métodos, para que todos puedan saber a que se atienen. Esa es mi justicia. Y para ello, mientras tenga vida y amigos, pasare informando. Mientras pueda escribir, respirar, caminar, hablar. Pediré Justicia pediré que los detengan, pediré que no abusen mas de la piedad de los que aun son niños o al menos, piadosos que es finalmente el quicio donde gira el abuso. Como lobos hambrientos de justicia ... así estamos. Y esto, apenas comienza.

Gustavo Ramírez Calderón

Santos Prefa


Como en combo de macdonals, con todo lo que debe, pero sin acabar de ser bueno para la salud y mucho menos, bueno para el alma.

Son muy diferentes –los santos de paquete- a los que crecen en forma natural, a los que crecen donde la gracia los necesita. Y es básico porque los santos al natural, se cargan el mundo en sus hombros y caminan – a pesar de los pesares – hacia la cruz, cargando a cada uno, a cada cosa, a todos. Santos al natural? San Francisco, Santa Teresa, Sor Maria, la Madre Teresa y los miles que jamás llegaran a los altares, porque su labor es tan silenciosa. Y porque no hay duda, que vivían en medio del mundo que les toco vivir.

Santos de paquete, como ensamblados en la ford o en la toyota. Son muy reconocidos, primero por flotar en una nube rosa con una aureola – tan bien prefa – Son del tipo que no lleva nada a Cristo, lo llevan a sus centros. Especialistas en todo, excepto la caridad.

Señalan con ligereza a los demás, incluso diciendo –te condenaras- pero sin vivir, obviamente, en medio del mundo, con los pies de barro. Y es que debe ser algo así como herejía, esa manía de señalar a los demás con las penas del infierno, pues según dice el evangelio, solo el primado de Pedro puede atar y desatar cosas en el cielo y en la tierra.

Santos de paquete, de fabrica, es tan cómodo vivir en sus torres de marfil, en medio del mundo si, pero en una cápsula del tiempo, así claro, sin llenarse las manos de barro, como los santos al natural, como Teresa y Teresita, como Francisco, como el padre Hurtado. Hombre y después de todo que se sabe del mundo si uno vive en una torre? Muy poco debe ser, de allí esa ligereza para condenar, para señalar a los que deben vivir cada dia ganandose el pan que comen.

Hay opus, tanto gastado en formación y tan poco en caridad. Porque puedes tener mil colegios donde obtener muchos titulos de Doctor en Teologia, pero donde uno en caridad cristiana? La caridad Doctor -como el resto de las virtudes vividas heroicamente - es lo que diferencia a los santos de verdad de los santos prefa.

Santos Prefa, que pena que dais, sois como narciso...


Gus